Hay preparativos que parecen pequeños, pero lo cambian todo. Hacer bien la mochila para un campamento de tenis, por ejemplo, puede marcar la diferencia entre un niño que se siente seguro, cómodo, autónomo… y otro que pasa el día preguntando, rebuscando o sintiéndose incómodo. En el Club de Tenis Las Vegas, lo vemos cada verano: el niño que llega preparado, rinde más, se adapta mejor y, sobre todo, disfruta mucho más.
Por eso hemos preparado esta guía completa, humana y realista. No solo te damos una checklist para campamentos. Te contamos también el porqué de cada cosa, los errores más comunes y cómo ayudar a tu hijo a ganar confianza desde el primer día… empezando por su mochila.
Qué vas a encontrar en esta guía (y por qué merece la pena leerla entera)
Esto no es un listado rápido de cosas que comprar en Amazon. Es una guía real escrita por profesionales que trabajan cada día con niños en campus deportivos. Aquí vas a encontrar:
- Una lista detallada del equipamiento para campus de tenis y actividades al aire libre.
- Consejos sobre la mejor ropa ideal para actividades deportivas, según la edad y el ritmo de cada niño.
- Recomendaciones prácticas sobre hidratación, protección solar, orden y autonomía.
- Lo que los padres tienden a olvidar (y los niños echan de menos).
Todo está explicado con un tono directo, cercano, como si te lo contara alguien que ya lo ha vivido varias veces y quiere que tú llegues al campamento con tranquilidad.
Lo que no puede faltar si tu hijo va a un campus de tenis
Ropa deportiva que aguante el ritmo (y el calor)
Mejor varias mudas que una sola heroica
Jugar al tenis bajo el sol de julio no es un paseo. Los niños sudan, se ensucian, se mojan. Y está bien que así sea. Pero eso exige llevar:
- 2 o 3 camisetas técnicas por día (sí, por día).
- Pantalones cortos ligeros y transpirables.
- Calcetines deportivos (mínimo 2 pares por jornada).
- Una sudadera ligera por si refresca.
Evita: camisetas de algodón grueso, pantalones vaqueros o ropa con logos térmicos que se deterioran al sol. Todo eso acaba molestando.
Zapatillas adecuadas (que no se compren el día antes)
No vale cualquier zapatilla deportiva. Deben ser específicas para tenis o al menos tener buena amortiguación, sujeción lateral y suela adecuada a la superficie.
Consejo de monitor: Evita estrenar calzado el primer día de campus. Los pies necesitan rodaje. Unas zapatillas nuevas sin estrenar pueden arruinar la experiencia en 48 horas.
Raqueta propia, si la tiene (si no, no pasa nada)
En el Club de Tenis Las Vegas prestamos material, claro. Pero si tu hijo ya tiene una raqueta con la que se siente cómodo, mejor que la lleve. Eso sí, con funda protectora, grip en buen estado y etiquetada.
Protección solar real (no la crema olvidada en el fondo de la mochila)
- Crema de SPF 50, preferiblemente en formato stick o roll-on.
- Aplicación en casa antes de salir + retoque en la pausa del almuerzo.
- Gorra con visera amplia.
- Gafas de sol deportivas si se toleran bien.
Hidratación que acompañe el esfuerzo
- Botella de agua reutilizable, térmica si es posible.
- Identificada con nombre y, si es posible, una cinta para colgar.
Error común: enviar botellas de plástico desechables que acaban perdiéndose o derramadas.
Almuerzo: lo justo, lo sano, lo práctico
Los niños no necesitan una mochila de picnic. Necesitan un snack energético, fácil de comer y que no se estropee con el calor:
- Fruta entera (plátano, manzana, mandarinas).
- Frutos secos (siempre que no haya restricciones por alergias).
- Galletas caseras o barritas de avena.
- Bocadillo pequeño, sin ingredientes perecederos.
Cómo organizar la mochila sin convertirlo en un caos diario
Orden que enseña (y que se entrena)
Una de las cosas más valiosas que se lleva un niño de un campus deportivo es la autonomía. Y empieza aquí:
- Dividir la ropa en bolsas de tela por usos (una para ropa limpia, otra para usada, otra para accesorios).
- Llevar una checklist impresa en la mochila que él mismo pueda consultar.
- Revisar juntos cada tarde lo que usó y preparar el día siguiente.
Tip real: Cuando un niño sabe qué lleva y dónde está, gana seguridad. Y eso se nota en su actitud durante las actividades.
La mochila ideal (ni gigante ni diminuta)
No hace falta una mochila de trekking profesional. Pero sí una que tenga:
- Dos compartimentos.
- Cremalleras resistentes.
- Tiras acolchadas y ajustables.
- Tamaño intermedio: ni más grande que el niño, ni tan pequeña que no quepa una muda.
Cosas pequeñas que marcan una gran diferencia
Lo que muchos olvidan y acaba siendo útil
- Toalla pequeña de microfibra (para sudor o imprevistos).
- Pañuelos o toallitas húmedas.
- Camiseta de recambio en una bolsa aparte.
- Pulsera antimosquitos o repelente suave.
- Libreta pequeña y lápiz (algunos días hay dinámicas de grupo que lo requieren).
- Bolsita con imperdibles y tirita por si acaso (el clásico que siempre salva).
Lo que NO necesitas (y que suele sobrar)
Evita sobrecargar (aunque tengas buena intención)
- No hace falta llevar 4 pares de zapatillas. Solo las adecuadas.
- No se necesitan juguetes, móviles ni tecnología. El campus es para vivirlo, no para grabarlo.
- Evita mochilas con ruedas o demasiado pesadas: acaban abandonadas.
- No es necesario enviar medicamentos sin informar previamente al club.
Preguntas frecuentes que siempre aparecen (y sus respuestas sinceras)
¿Y si mi hijo no tiene raqueta?
Ningún problema. Disponemos de material adaptado para cada edad. Lo importante es que venga con ganas.
¿Puede llevar su propia comida especial?
Sí, pero conviene avisar si hay alergias o dietas específicas. Y siempre comida que aguante bien sin refrigeración.
¿Cómo saber si la ropa es la adecuada?
Si tu hijo no se la quiere quitar al llegar a casa porque estuvo cómodo todo el día, era la correcta. Si llega rozado, sudado o molesto, toca revisar tejidos y tallas.
¿Qué hago si se le olvida algo?
No pasa nada. Siempre hay margen de maniobra. Pero etiquetar ayuda muchísimo. Y revisar juntos cada tarde evita olvidos al día siguiente.
Preparar bien el equipamiento también es educar
Una buena mochila no solo lleva cosas. Lleva confianza, previsión y cariño. Cuando un niño sabe que va preparado, juega mejor, se relaciona mejor y se adapta más rápido.
Desde el Club de Tenis Las Vegas lo vemos todos los veranos: los niños que participan en la preparación llegan más seguros, más atentos y más conectados. Y eso repercute en todo: en cómo juegan, en cómo aprenden y en cómo conviven.
Así que sí: esta checklist para campamentos va más allá de lo material. Es una herramienta para acompañar a tu hijo en su experiencia. Una forma de decirle: “Confío en ti. Estás listo. Disfrútalo”.
